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sábado, 2 de agosto de 2014

Aumenta la demanda de vaginas “a la carta”.

La estética genital se pone de moda con tratamientos como la reducción de labios menores y el alargamiento de pene. Además, un recorrido por las cirugías y prácticas más pedidas en los consultorios.





La estética genital y los cócteles de rejuvenecimiento facial están ganando terreno en el campo de la medicina estética con intervenciones novedosas, rápidas y más económicas que no necesitan pasar por quirófano. Según los cirujanos plásticos, cada vez son más las mujeres que por motivos estéticos o tras un parto deciden rediseñar su vagina, y también constatan un aumento de los pacientes que se someten a tratamientos de última generación inyectándose productos que contienen la propia grasa o sangre debidamente pretratados.

Vaginas a la carta

Empieza a hacer sol y aprovechamos las buenas temperaturas de los últimos días para ir a la playa y sacarnos ropa de encima. Las mujeres se depilan más y los bikinis son cada vez más pequeños. “Si tienes los labios menores grandes empujan la ropa, y no son escondibles”, afirma el doctor Fernando García Monforte, vicesecretario de la Sociedad Española de Cirugía Estética (SECE) y vicepresidente segundo dela Sociedad Española de Medicina Estética (SEME). Es uno de los médicos pioneros en cirugía vaginal de nuestro país y asegura que esta cirugía se ha puesto muy de moda en el último año porque se ha empezado a promocionar.
Las intervenciones más habituales son la reducción del tamaño del introito vaginal (la entrada de la vagina) y la reducción de los labios menores. “Se lo hacen mujeres sobre los 40 años, que ya han tenido hijos y que van detectando cambios en la zona genital, que son visibles”, relata. “A mi consulta llegó una mujer a la que su hijo le dijo: ¡mamá, tienes un pene! Le operé los labios menores”, añade. Tras la maternidad y las episiotomías con suturas poco adecuadas, la mujer pierde sensibilidad porque la entrada de la vagina queda más grande. Con las nuevas técnicas de rejuvenecimiento vaginal, se reduce y “se recupera parte de esa sensibilidad en el coito”, asegura el doctor.
Es una operación de unos 45 minutos que sólo necesita anestesia local, una higiene muy precisa y una inactividad sexual posterior durante algunas semanas. Otras técnicas de estética vaginal que también están en auge son las inyecciones de ácido hialurónico en el punto G, con lo que la zona central vaginal se hace más sensible y aumenta el número y el placer de los orgasmos; y también se usa el láser intravaginal para mitigar la sequedad asociada a la menopausia.

También se alarga el pene

Por lo que respecta a los hombres, la estética genital va más despacio. No obstante, muchos especialistas ofrecen alargamientos o ensanchamientos de pene a varones que por cuestiones psicológicas no están a gusto con su miembro. “Me han llegado algunos pacientes que han tenido una relación que les ha traumatizado con algún comentario despectivo”, explica la doctora Natalia Ribé, médico estética y andróloga.
A su consulta acuden hombres de todas las edades preocupados por la longitud y el aspecto de su pene. “También hace mucho daño el síndrome del gimnasio” apunta la doctora, en relación a las comparaciones entre el mismo género masculino.
Hay un gran desconocimiento en cuanto a las técnicas que se pueden aplicar, porque no siempre están indicadas. Para alargar el pene “se hace quirúrgicamente una sección parcial de los ligamentos suspensorios del mismo”, explica Ribé, “o también se puede aplicar “un aparato de tracción mecánica consiguiendo una estimulación progresiva de las fibras del pene”. El resultado es la flacidez adelantada y un alargamiento óptico de entre 1 y 2 centímetros porque en erección el paciente continúa teniendo la misma longitud. Para el ensanchamiento, se aplican inyecciones de ácido hialurónico voluminizador. En ambos tratamientos, el resultado es temporal.

Más agujas y menos bisturí

El miedo al quirófano y la crisis económica también han llevado a muchas personas a buscar tratamientos menos invasivos como la mesoterapia (corporal o facial) y las inyecciones de cócteles variados. En el caso de la mesoterapia, un concepto muy antiguo que consiste en aplicar con agujas un producto directamente en la piel, ha ganado adeptos gracias al marketing. Los datos también confirman que las intervenciones no quirúrgicas han ganado terreno al quirófano. Es la tendencia detectada desde la Sociedad Española de Cirugía Plástica Estética y Reparadora (SECPRE), que está actualizando los números del sector que publicará en unas semanas. “No ha habido repunte de la actividad ni en el 2011 ni el 2012, y la capacidad económica y el gasto del consumidor han bajado”, explican a este diario desde esta entidad.

Nanoinjertos combinados

La toxina botulínica y el ácido hialurónico siguen a la cabeza de las inyecciones de relleno facial, pero en el último año “lo que está tirando fuerte es todo lo derivado de la grasa porque se puede hacer mesoterapia”, explica el doctor Juan Monreal, especialista en Lipoimplante y miembro numerario de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP). Están de moda los productos celulares más duraderos que el ácido hialurónico, como los nanoinjertos de grasa. “Se obtiene del mismo paciente, se purifica y se inyecta de nuevo. Tiene células que regeneran y se pueden usar agujas muy finas”, asegura. Con esta técnica se evita el quirófano, es un procedimiento corto de unos 40 minutos y cuesta entre 800 y 1.000 euros. Es un tratamiento efectivo sobre todo en pacientes de entre 35-45 años porque los signos del envejecimiento son menores.
“Los cirujanos buenos saben que el futuro de la cirugía plástica pasa por no operar. Hay buenas soluciones para retrasar las operaciones”, explica el doctor Pedro Arquero, con clínicas en Madrid y Vigo y vocal dela AECEP. Este doctor aplica la bioestimulación facial. Se trata de un tratamiento innovador combinado de factores de crecimiento y vitaminas o minerales. “Se centrifuga la propia sangre y se genera un plasma rico en plaquetas”, revela. Esta técnica consiste en realizar entre 50 y 60 pinchazos en la cara que reactivan la zona. Se hacen tres sesiones diferentes, una al mes, a razón de 300 euros cada una.

Menos coste y menos efecto

Hay tratamientos, sin embargo, en los que es difícil conseguir beneficios duraderos sólo con agujas. “En el tratamiento de la celulitis con técnicas invasivas, no prometas más allá de un 50% de resultado a tus pacientes”, es la norma del doctor Miguel Chamosa, presidente dela SECPRE, por lo que avisa que no se pueden comparar los resultados de unas y otras aplicaciones. Tampoco es comparable el precio: una técnica en quirófano puede costar entre dos y tres mil euros, un importe muy superior a un tratamiento con agujas. “La cirugía menos cruenta ha ganado terreno, pero los resultados son pobres y hay quién se conforma con poquito”, asegura este doctor que ha estado 15 años trabajando en la sanidad pública y lleva el doble en la privada.
La facilidad de acceso, inmediatez y menos coste de estos tratamientos es más visible en las caras de los famosos. “Se ha abusado de los rellenos”, comenta el doctor Chamosa, “no todas las arrugas se corrigen rellenándolas. Si arruga que ves, arruga que inyectas, conviertes esa cara en una coliflor, llena de bultos hacia afuera. Las celebrities tienen caras cambiadas en exceso, a peor. Esto no es cirugía estética”, añade.

Pechos más grandes

Un cirujano plástico suele hacer, de media, unas 300 operaciones anuales. Y de entre las cirugías estéticas tradicionales siguen a la cabeza los aumentos de mama, las liposucciones y la rinoplastia. Son las más demandadas por las mujeres españolas (en un 87%) pero ahora “se ponen tetas más grandes”, asegura Chamosa, “estamos siempre por encima de los 275 centímetros cúbicos (cc). La paciente siempre nos dice que quiere más”. Y es que la ropa que la mujer lleva encima en verano va a la baja: “cualquiera que rescate fotos de su infancia y compara la tela que había en el traje de baño ser dará cuenta que ahora da para diez piezas”, comenta.
Todos los doctores consultados advierten a sus pacientes de los efectos secundarios de unas prótesis no proporcionadas pueden tener. “Piden más de 300 cc, y yo les hago firmar que es su responsabilidad”, asegura el doctor García Monforte. “Yo he tenido que rechazar pacientes porque el tallaje no venía bien”, añade el doctor Juan Monreal.

Atención al low cost

Precisamente este doctor alerta que “al amparo de esta crisis ha surgido una cirugía low cost con entidades clínicas que las ofrecen muy baratas y hay que educar al paciente que hay un equipo médico y una instalación que justifica un precio. El low cost rebaja la seguridad del paciente, será una fuete de problemas a corto plazo”, avisa.
Manejar las agujas o el producto que se inyecta no son cuestiones menores. Debe ser un médico titulado el que aplique en la cara de la paciente. A veces los resultados inmediatos son “una trampa muy manipulada por la publicidad, y el paciente lo debería tener en cuenta”, advierte el doctor Chamosa.
Aunque sólo el 10% de las personas que se han sometido a una cirugía o tratamiento estético y que no han quedado satisfechas presenta una denuncia, en las sociedades médicas reciben numerosas consultas por malas praxis y avisan que no se debe confundir la cirugía poco invasiva con aquellas prácticas no legales de hacer cirugías en sitios no adecuados o no legales. La recomendación de los médicos es siempre controlar qué profesional te lo inyecta y qué tipo de producto te pone.

Países emergentes en cirugía

A pesar de la crisis, España sigue a la cabeza de Europa como uno de los países donde más operaciones de estética se realizan. No obstante, algunos países como China, México o Corea del Sur empiezan a despuntar en la demanda. En cuanto a tendencias, “en Corea del Sur hay un boom de cirugías de ojo para occidentalizarlo”, relata el doctor Chamosa. En México, en cambio, las personas de rasgos indígenas tienden a buscar “una occidentalización de su nariz y reducir la caída de la punta, el ancho de las alas y la curva del dorso nasal”, añade.
Por  Raquel Mateos

Fuente La vanguardia

viernes, 1 de agosto de 2014

Objetos extraños que los ginecólogos encuentran en la vagina.

La vagina es un lugar en el que sólo deberían entrar tres cosas: penes, dedos y tampones. Pero como en todas las profesiones, los ginecólogos de vez en cuando se topan con algo tan extraño que vale la pena platicarlo.


 mujer con pena 

La vagina es una cavidad que cuando está vacía se colapsa (como un calcetín). Mide entre 8 y 11 centímetros, pero puede dilatarse muchísimo.
Esta es una lista de objetos que los ginecólogos han encontrado en las vaginas de sus pacientes durante un chequeo. Unos suenan algo lógicos (dónde quedó el condón) pero otros realmente te sorprenderán.

1. Condones

A muchas parejas les pasa que después de una noche de sexo loco el condón mágicamente se desaparece. El primer paso siempre es buscarlo entre las sábanas, pero si no lo encuentras es posible que lo tengas dentro de ti. Pídele a tu pareja que lo busque con sus dedos (y corre por una pastilla del día siguiente).

2. Tampones

No, los hilos de los tampones no se rompen, los tampones no se atoran, es rarísimo que te lo pongas y no te lo puedas quitar nada más porque si. Usualmente, cuando un ginecólogo encuentra un tampón adentro de su paciente es porque ella se puso uno sin acordarse de sacar el otro y lo empujó muy atrás, o porque hay mujeres que se los ponen antes de tener sexo para “no ensuciar” y el movimiento esconde el hilo.
Esto es mala idea (mala, mala, mala), pero si te llegara a pasar lo puedes sacar con tus dedos o acudir a un médico para que te ayude. No trates de sacarlo con nada más (¡aléjate de las pinzas!).

3. Pedazos de juguetes

No nos referimos a carritos de juguete envueltos en condones (this is Jackaaaass…) sino a anillos vibradores, bolas chinas y otro sinfín de juguetes sexuales que pueden perder una pieza pequeña o quedarse atorados en la vagina. Ve con tu ginecólogo, seguramente ya ha visto algo similar.

4. La papa

Aquí es donde comienza lo raro. Web MD reportó el caso de una paciente que llegó a un chequeo porque le estaban saliendo ramas de la vagina. Cuando la revisto, ¡sorpresa! ¡Le estaban saliendo ramas de la vagina! Las plantas venían de una papa que estaba atorada adentro. La paciente aseguró que su madre le había dicho que se la metiera para prevenir embarazos. Hemos escuchado varias historias de casos similares y por distintas razones, así es que investigaremos un poco más acerca de las culturas que practican este peligroso método (esperen nuestra nota con los resultados más adelante).

5. Ajo

Existe información en Internet que indica que el ajo se puede utilizar para tratar infecciones vaginales (para nada lo recomendamos, ¡visita a tu ginecólogo!). Tal vez sea por eso que doctores han reportado descubrimientos de pedazos de ajo dentro de las vaginas de sus pacientes.

6. Una fresa

Cosmopolitan publicó el caso de una chica que perdió una fresa por ahí mientras jugaba con su novio. Tuvo el detalle (y el buen humor) de mandarle a su ginecóloga una caja de fresas cubiertas de chocolate después de la extracción.

7. Un celular

Este no lo descubrió un ginecólogo, pero no podemos evitar mencionarlo. Una mujer de Rumania robó un celular y lo escondió en su vagina. El problema (bueno, uno de sus problemas) fue que no se le ocurrió apagarlo primero. Cuando el celular sonó la policía, después de una confusa búsqueda, dio con su paradero. El dueño del celular decidió que ya no lo quería de regreso (nosotras hubiéramos hecho lo mismo).

8. Uñas falsas

Esto no necesita explicación.

9. Bichos

¡Gusanos! ¡Larvas! No vamos a hablar más del tema. Si sientes que algo se mueve dentro de ti (y no estás embarazada) visita a tu ginecólogo.

10. Monedas

Aparentemente algunos doctores han encontrado monedas pequeñas en la vagina (probablemente también objetos pequeños como canicas). No sabemos exactamente por qué alguien metería una moneda ahí, pero algunos tienen la teoría de que estos objetos pueden estar en la vagina desde la infancia.

¿Conoces una historia similar?

martes, 22 de julio de 2014

La vagina no debe lavarse por dentro, ¿verdadero o falso?.

Las partes íntimas de la mujer y del hombre son muy delicadas, por lo que hay que tener siempre mucho cuidado.


Durante mucho tiempo hemos escuchado que lavar la vagina por dentro era contraproducente y podía dañar a la mujer, pues bien: era cierto. Frente a lo que normalmente ocurre con los mitos y las leyendas urbanas, esta leyenda sí es verdadera.
Los especialistas, ginecólogos sobre todo, afirman que la mujer al lavar la vagina por dentro puede eliminar sus propios mecanismos de defensa y facilitar la aparición de hongos. La higiene es necesaria y ha de ser diaria, pero hemos de tener cuidado con el exceso de higiene, pues puede acabar con ciertas bacterias positivas para el cuerpo de la mujer.

No es recomendable lavar la vagina por dentro

Muchas veces se piensa que los hongos vaginales sólo pueden aparecer por transmisión sexual, esto no es así. El uso excesivo de antibióticos y la higiene íntima en abundancia también los pueden producir. ¿Por qué ocurre esto? Cuando lavamos la vagina por dentro estamos eliminando los mecanismos de defensa del cuerpo femenino, estos tienen unas bacterias que producen un pH especial que es el encargado de acabar con los hongos. Lo mismo ocurre con los antibióticos, disminuyen el sistema inmunitario y los hongos atacan directamente a este tipo de organismos.
La mayoría de las visitas de mujeres a urgencias por molestias vaginales acaba resultando ser por hongos o algo similar. La vagina, por sí misma, produce unas bacterias determinadas que se encargan de evitar la micosis. Mas si acabamos con estas bacteria, por la higiene íntima en exceso, no habrá protección alguna y es fácil caer en la infección. Con esto no se afirma que la higiene íntima no sea obligatoria, que lo es, lo único que hay que conseguir es encontrar el punto medio.

lunes, 14 de julio de 2014

Baños de vapor: La vagina también quiere ir a un Spa

Un baño a vapor suena bien cuando estás cansada y lo único que piensas en poder darte una escapada a un Spa, aunque sea un lujo, por unas horas, para liberar todas tus tensiones.


Ahí encontrarás todo tipo de servicios: faciales, varios estilos de masaje, manicure, pedicure, lo que pidas para relajar el cuerpo y la mente. Pero te apuesto a que no habías pensado que tus “partes privadas” también quieren darse ese lujo. ¿Un baño de vapor para la vagina? Si te suena como una locura, no te sorprendas. Ya existen Spas que ofrecen este nuevo y extraño servicio, por ahora en el Sur de California y en Nueva York.
Los baños de vapor vaginales provienen de una antigua tradición coreana, y se denominan Chai-yok. Según la sabiduría antigua, reducen el estrés, eliminan las hemorroides, regulan el período menstrual, combaten infecciones vaginales y hasta ayudan a la fertilidad. Al parecer, en Corea, muchas mujeres se dan su baño de vapor vaginal luego de su menstruación.
Sin embargo, en este lado del mundo, esas creencias aún no se comprueban científicamente. En declaraciones que dio al diario Los Angeles Times, el Dr. Vicken Sahakian, director del Centro de Fertilidad Pacífico en Los Angeles (Pacific Fertility Center) deja claro que para él es “una especie de medicina vudú que a veces puede dar resultados”. Es decir, que las creencias de la antigua Corea, no corroboran que en efecto, darse un baño de vapor sea bueno para la salud vaginal. Por su parte, la Dra. Laura Riley, directora de trabajo de partos del Hospital General de Massachussets en Boston, reconoce que “hay evidencias de que las terapias que benefician el cuerpo y la mente pueden disminuir el estrés y aumentar las fertilidad”, pero no entiende cómo un baño de vapor en la vagina, puede hacerlo.
Todo parece indicar que hay algo del llamado “efecto placebo” que puede hacer que por el sólo hecho de creer que algo funciona, funcione. Algunas mujeres dicen que luego del baño de vapor vaginal se han sentido más llenas de energía y reconfortadas. Otras en cambio, se preocupan por quemar su vagina, ya que la ven como una parte muy sensible y no le quieren hacer daño. En general, este tema despierta controversia.
Por ahora, si te cruzaras con un Spa que hace este tipo de tratamientos, no te digo que no lo hagas, pero recuerda que no está científicamente comprobado que tenga beneficios para la salud de tu vagina. Como siempre, lo mejor que puedes hacer, es consultar con tu ginecólogo o ginecóloga para que el o ella te indique lo que considera mejor para la salud de la vagina.
Ya veremos si en el futuro la ciencia demuestra que el vapor tiene efectos positivos en el bienestar de la vagina, o si todo se queda en las creencias de la antigua Corea.