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miércoles, 23 de julio de 2014

Técnicas de masturbación femenina.

¿Qué no sabes cómo masturbarte o estás cansada de siempre lo mismo? No te preocupes, te voy a comentar unas cuantas formas de hacerlo.
 

Seguro que hay más, de hecho, hay mujeres que reconocen utilizar hasta hortalizas y verduras, pero no es necesario, ni recomendable. Ten en cuenta que pueden tener pesticidas y algunas, como el pepino, tienen pelillos en su exterior, que son como pequeñas espinas, y podrías hacerte daño. En cualquier caso, si por cualquier razón lo quieres utilizar, siempre hazlo pelándolo, si fuera necesario, e introduciéndolo en un preservativo.
Yo te recomiendo, pues creo que es lo más apropiado, utilizar tu mano, un vibrador, o algunas cositas más que te iré comentando a continuación.

Estimulación Corporal
Al igual que la sexualidad no es sólo genital, nuestra masturbación tampoco lo es. Muchas veces nos focalizamos únicamente en nuestro clítoris y descuidamos el resto de nuestra anatomía.
Toda nuestra piel es erógena y nos puede generar placer, no lo olvides. Nuestros pechos y pezones pueden ser estimulados tanto con nuestras manos como con plumas, aceites, estimuladores, tú decides. Pero igualmente vientre, brazos, piernas, pies, glúteos, y un largo etcétera.
Aunque te mostraremos cómo estimular tus genitales para obtener placer, no olvides que no eres una “vulva con patas”. Tú eres TODA una MUJER.

Estimulación clitoriana directa
Existen muchas formas de estimularnos el clítoris.
Podemos hacerlo frotando con un dedo, el corazón suele ser el más utilizado, o con dos. Presionando con un objeto suave (almohada, peluche) nuestro clítoris, o bien en suspensión, esto es empujando mis genitales contra el objeto (una silla, el brazo de un sillón). O directamente con un vibrador o estimulador de clítoris, funcionan estupendamente, ya que están diseñados para ello. No olvides que el lubricante siempre es nuestro aliado y hace que las sensaciones se potencien.
Uno de los más utilizados, es el masaje con agua o la estimulación clitoriana con chorro de agua, el de la ducha suele ser el más usado. Aunque no seré yo quien os lo recomiende, pero sólo por una cuestión ecológica y de consumo excesivo de agua, que si fuera por el placer que podéis llegar a conseguir, probablemente os lo recomendaría. Aunque, sólo por ser hoy y vosotras, os lo recomendaré con un “Sí, sin dudarlo”, aunque ya sabes que aquí la que decides eres tú.
En cuanto al movimiento, tanto con el dedo como en otra modalidad, podemos hacerlo de arriba abajo; de manera rotativa o circular, presionando sobre él o bien atrapando el clítoris entre nuestros dedos, por ejemplo.
Pero la estimulación directa no es la única opción, ni tiene por qué ser la mejor. De hecho, hay mujeres que no soportan la estimulación tan directa y prefieren la siguiente propuesta.

Estimulación clitoriana indirecta
Podemos presionar nuestro clítoris sin tocarlo masajeando nuestros labios vaginales sobre él, o bien tocándonos la zona del clítoris pero sobre de la ropa, por ejemplo.
Otra forma de hacerlo sería por presión, cruzando las piernas y apretando los muslos y músculos pélvicos o con un objeto suave entre ellas, una almohada o tu osito de peluche favorito, ya no directamente sobre el clítoris, sino sobre toda la zona vulvar.

Estimulación clitoriana con penetración vaginal
(si quieres ver en vídeo cómo funciona esta técnica puedes clickar aquí)
Algunas mujeres incluyen penetración vaginal simultánea a la estimulación del clítoris. Ya sea de manera intermitente, introduciendo y sacando un dedo o vibrador, o continúa introduciéndolo y dejándolo dentro, moviéndolo, pero sin sacarlo al completo durante toda la práctica.
Puede que prefieras sin penetración vaginal durante la estimulación pero en el último momento, al llegar el orgasmo, desees hacerlo, no te cortes, por supuesto. Lo mejor es investigar y que cada una elija lo que más a se ajusta a sus deseos.
Un truquito para obtener orgasmos más potentes es parar por unos segundos, antes de conseguir el orgasmo, para continuar de nuevo y, tras hacerlo un par de veces más, el orgasmo final es mucho más intenso.
También puedes estimular tu clítoris y vulva tumbada sobre tu vientre, boca abajo y realizar las técnicas anteriores de esta manera, si te resulta más sencillo o te resulta más placentero.
Hay una técnica que denomino “Spider Man”, de estimulación palmar, con la palma de la mano, en la que el talón de ésta, se posa y estimula el clítoris y los dedos, anular y corazón, se introducen en la vagina. Dentro de está, se elevarían los dedos, siendo el movimiento muy parecido a lo que hace el Hombre Araña al lanzar su tela, de ahí su nombre. Esta técnica, aunque se los puede realizar una misma, algunas mujeres prefieren que se lo haga su pareja, pues puede resultar bastante complicado a veces.
Esta técnica es muy buena para la estimulación del Punto G, pero no es la única forma de hacerlo. Hay vibradores específicos para esta tarea y puedes conseguirlo si diriges la presión de éste sobre la cara anterior de tu vagina, a unos 3-5cm de la entrada de ésta.
La estimulación anal también es una práctica habitual, no tan compartida como la clitoriana o la vaginal, pero a muchas mujeres les gusta masturbarse esta zona, e incluso simultanearlo teniendo una triple estimulación clítoris – vagina – ano. Para practicar esto, lo mejor es elijas un buen vibrador con esta opción. Pero atención, siempre hemos de tener en cuenta que nuestra vagina tiene un fondo finito o tope, pero nuestro ano no, por lo tanto no podemos introducirnos cualquier cosa que se pueda quedar dentro, siempre tienen que ser aparatos con tope como los plugs anales, muy adecuados para esta práctica, pues también los hay con diversos tamaños y recuerda, siempre utilizados con el lubricante adecuado, según el material del mismo. Las bolas tailandesas también estarían recomendadas en este caso.

Ana Sierra

Psicóloga, Sexóloga y Terapeuta Sexual y de Pareja

lunes, 3 de febrero de 2014

Masturbación: un antídoto para los problemas sexuales.

Conocerte. Conocerlo. Y hablar sobre eso que tanto cuesta poner en palabras. Son propuestas simples (y muy efectivas) para despertar el placer.


Muchos problemas sexuales pueden resolverse si sabés más sobre vos misma. Explorate, conocete y descubrí sola cómo funcionás y qué necesitás para despertar la respuesta sexual.
Por otro lado, es imprescindible el diálogo: atrevete a conversar sobre sexo con la persona con la que hacés el amor. Es importante poder enseñar, guiar al otro y ofrecerle conocimiento sobre tu placer más íntimo.

Conocete mejor

La autoestimulación sirve para conocer tus preferencias individuales. Para eso, la primera tarea será encontrar un lugar cómodo y un tiempo para estar a solas. Te podés mirar con un espejo mientras tomás contacto con tu cuerpo. También podés usar algún lubricante. Concentrate. El objetivo no es lograr el orgasmo sino obtener el máximo de placer.
Sacá de tu cabeza los pensamientos que te distraen. Para contrarrestarlos, usá las fantasías sexuales: pueden ser imágenes, como en un sueño, o largas escenas imaginarias con argumento. No hay un tipo de fantasías que sea “buena” o “mala”,  “normal” o “anormal”. Las fantasías son diferentes en cada persona y muy variadas.
No es fácil encarar la tarea de conocerte a vos misma sexualmente y en el proceso habrá dificultades. Puede aparecer vergüenza o culpa por estar dedicando un tiempo a las “tareas sexuales”. Vale la pena intentar nuevamente y recordar que el objetivo final, el placer en la sexualidad,  es muy importante.

Animate a hablar

Ahora que sos “experta” en tu cuerpo, compartí la información con tu compañero. No hay mejor manera de comunicarse con el otro que sabiendo quiénes somos y cuál es nuestra manera de sentir.
Aprender a gozar de a dos requiere también de un proceso de aprendizaje, quizá más complejo porque son dos las personas involucradas. Hay que armonizar las diferentes necesidades, gustos y tiempos.
Conversá sobre la sexualidad con él, invitalo a cambiar algunas formas de la relación habitual. Sé totalmente sincera, contale qué te gusta y qué no, cuándo te sentís mejor, qué cosas te desagradan.
Luego él hará lo mismo y vos escucharás atentamente. Tratá de preguntarle todo lo que necesitás saber. Después tal vez sea preferible darse un tiempo para meditar y madurar todo lo que han aprendido en esta conversación.

Un ejercicio de 10 minutos

Están los dos sentados en un café. Se proponen un diálogo distinto. Cada uno tiene cinco minutos para hablar sin ser interrumpido. El tema es: ¿qué prefiero sexualmente? Tiran la moneda y sacan turno. Escuchás y sos escuchada. La idea es que cada uno pueda hablar de sí mismo sin interrupciones, y escuchar para redescubrir al otro.

¿Cuándo conviene consultar? 

Si bien algunos problemas pueden ser resueltos a través de un mejor conocimiento de vos misma y del diálogo con tu pareja, a veces es importante recurrir a un especialista para resolverlos. El profesional de elección es el sexólogo si el problema es estrictamente sexual y el terapeuta de pareja si el problema es vincular.
Muchas veces las mujeres nos sentimos mas cómodas consultando con otra mujer. Y en realidad las profesionales mujeres tienen no solo conocimiento científico sino personal sobre la problemática femenina.

Fuente: clarin.com

miércoles, 22 de enero de 2014

Masturbación y embarazo.

La sexualidad durante el embarazo es a menudo un tema tabú. Y en solitario ¡aún más! Muchas mujeres embarazadas se preguntan si las vibraciones de los vibradores presentan riesgos.

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Foto bebisler.com

En el segundo trimestre, las náuseas tienden a desaparecer, la idea de ser madre se integra poco a poco y el deseo femenino a menudo se dispara. La masturbación femenina crea, sin embargo, dudas y preguntas…

La disminución del deseo masculino

Los médicos lo dicen: el sexo es posible durante todo el embarazo. Obviamente, es necesario que ambas partes estén de acuerdo. Ver a su pareja embarazada puede frenar el deseo de algunos hombres. “Si hay un bloqueo este no suele ser porque las mujeres aumentan de peso. Detrás de esta razón que esgrimen muchos hombres a menudo se esconde el temor de tocar a la mujer en su condición de futura  madre,” dice el doctor Sylvain Mimoun, andrólogo, ginecólogo y especialista en medicina psicosomática.
En general, la diminución del deseo masculino o femenino (entre otras razones  debido a las náuseas, la fatiga o la molestia física) no es dramática si es temporal y la comunicación sigue siendo fluida. Si la situación continua bloqueada, un psicólogo o terapeuta sexual puede ser un apoyo útil para la pareja. En general, la situación se normaliza después del parto.
Pase lo que pase, estar embarazada no tiene por qué impedir el placer, ni con tu pareja ni a solas.

Vibradores: ¿Un peligro para el bebé?

Para los amantes del placer en solitario, se plantea la cuestión de la utilización de un vibromasajeador. ¿Su uso está indicado en las mujeres embarazadas? ¿Hay un riesgo para el bebé? En primer lugar, hay que recordar que hay diferentes tipos de vibraciones. Las vibraciones que se sienten en un coche, por ejemplo, no son comparables a las de un juguete sexual.
“En un coche, la posición de sentada asociada a la vibración del camino puede, en un viaje largo, comprimir el útero y generar contracciones, pero la estimulación del clítoris con un vibrador en posición acostada, no tiene ningún riesgo”, asegura el doctor Mimoun.

Vibradores: Los que hay que evitar

Si bien es posible utilizar un vibrador externamente (estimulación del clítoris) en todas las etapas del embarazo, se debe tener cuidado en caso de uso interno (estimulación vaginal). “Se debe evitar el uso de un vibrador con rotaciones ya que estas pueden ejercer presión sobre el cuello del útero. Un simple movimiento de ida y vuelta, sin vibración, normalmente es suficiente para desencadenar un orgasmo vaginal”, añade el ginecólogo. En cualquier caso, se debe lavar muy bien el vibrador antes y después del uso para evitar infecciones.
Debes saber también que diversos estudios indican que los ftalatos presentes en los juguetes sexuales podrían dañar al feto, particularmente si es de sexo masculino. En Dinamarca, la Agencia de Medioambiente concluyó que las mujeres embarazadas o que estén dando el pecho a sus bebés no deben utilizar juguetes sexuales fabricados con ftalatos. No dudes en consultar con tu ginecólogo e informarte de los compuestos químicos que se encuentran en tu vibrador para asegurarte el disfrute sexual sin riesgos.

D. Bourdet – Estela Estrada

Fuente: doctissimo.es

lunes, 20 de enero de 2014

Cuando ella te masturba.

El goce de una masturbación puede hacerse mucho más intenso cuando el juego no sólo comprende a una persona, sino cuando se vuelve un juego sexual que se comparte.

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Cada persona tiene un estilo de masturbación diferente al de cualquier otra, y por tanto, cada uno sabe cómo conseguir la estimulación correcta y así llegar al orgasmo que tanto anhela. La masturbación, si bien es un placer en sí misma, es también una manera de liberar energías después de que por ejemplo la persona haya pasado por un largo periodo de tiempo en el que no ha tenido relaciones sexuales o también, de que haya tenido problemas de cualquier índole que la hayan puesto en tensión, depresión o bien estrés.

Y sí bien es un placer que se da uno mismo, también este placer puede aumentar cuando se estimulan ambas partes mediante una masturbación compartida o a dúo. Por ejemplo, cuando un hombre se unta en la mano alguna crema o aceite y luego se masturba de tal manera que pueda simular una vagina entre sus manos o también envolviendo el pene dentro de algún tejido de látex que se encuentre húmedo, puede ser una de las experiencias de autosatisfacción realmente vibrantes.

Así por ejemplo, si una mujer fantasea con un hombre preparando el ambiente con música, y durante la masturbación emite gemidos de placer, reproduciendo escenas ya vividas (aunque sea con otra persona), enriquecerá mucho más la estimulación que se dé. Por ejemplo, hay hombres que gozan mucho cuando se tocan la cabeza del glande sólo con dos dedos y con lo que resta de la mano, lo que queda del pene, así la otra mano puede acariciar el escroto como si se lo acariciara una mujer. Otros hombres, usan una mano para tocarse las tetillas que es una zona muy erógena del cuerpo masculino, en realidad pudieran tocarse cualquier otra zona que les diera placer durante la masturbación puesto que esto incrementará el placer que estén sintiendo y además, intensificará el deseo sexual.

Las mujeres también pueden gozar de una masturbación bastante estimulante si eligen al mismo tiempo que estimular el clítoris, tocarse o lamerse los senos (este último caso sólo se puede dar si los senos son suficientemente grandes como llevarlos del pecho a la boca, claro que con la cabeza bien reclinada sobre el pecho); así, ella podría experimentar un placer aún más elevado. Sin embargo, en el caso de no poder masturbarse y también acariciarse los senos, también existen juguetes sexuales que te pueden ayudar a hacer presión en tus pezones.

Sin embargo, cuando una persona tiene una pareja, la masturbación puede disminuir, es decir que muchas veces las personas piensan que al tener una pareja estable, masturbarse ya no tiene sentido puesto que piensan que todo el placer lo podrán obtener de su pareja y esto en cierto modo, puede ser real (hay que recordar que cada persona es un mundo totalmente diferente y por tanto, cada cual merece respeto de sus opiniones); aunque la personas que ya han experimentado una estimulación dada por la pareja puede ser de lo más excitante, sobre todo cuando hay ciertas técnicas a seguir.

Ahora ella tiene el poder

En una pareja, masturbarse de manera mutua puede darse de dos formas que son de todas maneras y al mismo tiempo, decisivas para gozar de una sexualidad que se comparte y que también se puede multiplicar al nivel del goce.

La primera de estas tiene que ver con una masturbación a nivel de juego y otra tiene que ver con hacer que la otra parte, la pareja, conozca el placer que se puede obtener a solas. Sin embargo, ambas tienen que ver con dos tabúes que se deben eliminar por lo que si se llegan a erradicar por completo entonces, podrá marcarse un camino al que no se querrá volver con respecto a la intimidad antes vivida y al placer que ambos podrán alcanzar de manera conjunta.

Si la mujer puede llegar a quitar de su mente ciertos pudores (en realidad, falsos pudores), entonces, podrá dar rienda suelta a su esencia natural en donde ella es la que maneje la situación de manera sabia y así enloquecer al hombre. Así, podrá conocer acercarse a las zonas erógenas de él, conocerlas, experimentar con ellas y darles mucho placer.

Una mujer que es experta en estos dones sabe cómo se hace un anillo alrededor del tronco del pene con sus dedos, y así retirar y cubrir el glande con el prepucio a manera de juego. Estos juegos mientras más se repiten hacen que la excitación crezca, haciendo que el pene se humedezca sin llegar a una eyaculación.

Así, cuando llega al escroto, debe recorrerlo con especial deleite, es decir recorriendo la línea del perineo hasta llegar a las puertas del ano sin entrar, lo que causará un gran morbo en su pareja y podrá ver cómo el pene empieza a latir, además que lo verá crecer debido a la excitación que ella le causa, ya que podrá despertar en el un gran deseo al mismo tiempo que varía el ritmo.

De otro lado, es una buena idea que cuando se inicie la masturbación a su pareja, esta se humedezca las manos lo que logrará una estimulación aún más profunda. Otra idea es que al mismo tiempo que lo estén masturbando, le acaricien las tetillas o también que cojan alguna mano de él hacia el cuerpo de ella, es decir hacia alguna zona que más le atraiga a él. Finalmente, un último consejo es que deslices tu mano desde el frenillo del pene hasta la base, acariciando en este acto también los testículos, hasta que poco a poco llegue al orgasmo.

En realidad, la masturbación es un buen acto de toda relación sexual, y se puede dar antes o durante el coito ya que en cualquier caso siempre sentirás como aumenta el placer de tu amante.

Fuente: centromujer.es

domingo, 19 de enero de 2014

Las claves para una mejor masturbación femenina.

La masturbación femenina siempre ha sido un tema tabú entre las mujeres, al contrario que la masculina, de la que hablan sin problema, e incluso, alardeando ¡Fuera complejos, chicas! Aquí tienes una guía para que disfrutes al máximo tus momentos a solas.

masturbacion

1. Preliminares

Al igual que cuando estás con tu chico necesitas ponerte a tono, cuando estás tú sola, debes hacer lo mismo. Si no te gusta que él vaya directamente a excitar tus zonas erógenas cuando no estas lo suficientemente estimulada, tú no hagas lo mismo. Es necesario excitarte previamente y calentar todas las partes de tu cuerpo, sin “ir directamente al grano”.

2. Autoestimulación manual

Un buen comienzo podría ser presionar con suavidad, pero firmemente, el monte de Venus. Esta zona es muy sensible y sentirás un escalofrío instantáneo en cuanto lo masajees un poco. A continuación puedes poner tu mano, semicerrada, sobre la vulva y presionar de forma intermitente.
Después se puede acariciar suavemente los labios mayores, hasta llegar a los inferiores: no te quedes solo en la superficie, no gozarás de la misma forma que si lo exploras todo.
Finalmente, te centrarás en estimular tu clítoris, que te esperará más que ansioso bajo la capucha que lo cubre. Un truco: puedes tirar ligeramente hacia arriba del vello púbico para provocar que el clítoris abandone su escondite con mayor facilidad.
¡Déjate llevar y aplica la imaginación para tocarte como más reconfortante te resulte! Si lubricas poco y crees que podría provocarte cierta irritación, puedes usar lubricante para que los dedos se deslicen con mayor facilidad.

3. Prueba posturas

Cuando mantienes relaciones con tu pareja, hay posturas sexuales que favorecen el estímulo de tus zonas erógenas, ¿verdad? Pues lo mismo ocurre cuando te das placer tú solita. Puedes probar varias posiciones hasta dar con la que te resulte más placentera: boca abajo, sentada, boca arriba… ¡Todo vale para alcanzar el clímax!

4. Algunas ayudas

A la mayoría de las mujeres le es suficiente con esto, pero si eres de las que les cuesta llegar al orgasmo… ¡no te preocupes! Puedes proporcionarte cierta ayuda para alcanzarlo. Además de los citados lubricantes, puedes utilizar vibradores, bolas chinas o, incluso, chorros de agua. ¡Prueba a tocarte en la ducha!

5. ¡Alcanza el éxtasis!

Junta tus piernas fuertemente y contrae y relaja los músculos pubococcígeos intermitentemente. Cuando estés a punto de dejarte llevar por el regocijo, introduce tus dedos en tu vagina y presiona el punto G con suaves toques… ¡Te volverás loca!

Fuente: informe21