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miércoles, 30 de julio de 2014

Guía para ser buena en el amor, tal y como lo exigen ellos.

Ecientemente hablábamos en El Confidencial de las cosas que debemos hacer para ser buenos en la cama según las exigencias de las mujeres.


Éstas se quejaban, en general, de que los hombres son demasiado veloces, eluden con facilidad los preliminares, no cuidan lo suficiente su higiene y no son demasiado creativos. A menudo son demasiado directos o demasiado bruscos.
Habría sido injusto, no obstante, publicar sólo la versión de una de las partes contratantes. En una secuela publicada en Psychology Today, Billi Gordon, profesor de la Escuela David Geffen de Medicina de la UCLA, mostraba las opiniones masculinas con respecto a la actitud de las mujeres en la cama. Gordon dice haber preguntado a más de 200 hombres de diferentes países a través de Facebook acerca del sexo, y a partir de sus declaraciones ha sacado una serie de conclusiones.
Una mujer puede sentir vergüenza de sonar demasiado explícita o demasiado directaLos hombres se quejan de que las mujeres son demasiado ambiguas y no expresan claramente sus deseos o necesidades, acusan una gran falta de colaboración y creatividad por la parte femenina y les pesa la conexión emocional que en las mujeres suscita el sexo. En función de todos los comentarios de estos hombres, Gordon extrae una serie de apreciaciones en lo que al rol de la mujer en las relaciones sexuales se refiere. ¿Qué es lo que deben hacer las mujeres en la cama, en opinión de algunos hombres?
Expresa tus necesidades sexuales
Aunque no lo parezca, la seguridad sexual de los hombres puede ser frágil, y cuando las mujeres no verbalizan claramente sus necesidades o sus apetencias sexuales, los chicos experimentan ansiedad y se ven notablemente agobiados.
Presumiblemente, una mujer tiene sexo con un hombre porque quiere. ¿Por qué no es capaz de expresar sus deseos? Es muy probable que ni ella misma sea consciente de cuáles son esos anhelos sexuales. También puede sentir vergüenza de sonar demasiado explícita o demasiado directa. Sin embargo, parece que esa claridad es algo que los hombres agradecerían.
Aprende, colabora, contribuye
Ninguno de estos hombres espera que una mujer sea una experta sexual, pero sí han manifestado su deseo de que su pareja conozca ciertas técnicas básicas o, al menos, esté dispuesta a aprenderlas. Según muchos hombres, este no suele ser el caso. Gordon atribuye esta actitud al hecho de que biológicamente los hombres están predispuestos a esparcir su semilla y las mujeres a recibirla, según impone la evolución.
Todavía muchas mujeres consideran que presentarse en casa de su pareja y desnudarse es suficiente, porque siempre lo ha sidoA menudo hay un desfase entre algunos aspectos de la sociedad que han evolucionado y otros que responden aún a impulsos evolutivos. Según Gordon, “nos encontramos en un mundo que es demasiado complicado para nuestros cerebros”. En su opinión, la función reproductiva del acto sexual no puede seguir marcando las relaciones entre hombres y mujeres, que requerirían de una mayor comprensión y comunicación acerca de los aspectos más prácticos del encuentro sexual. No obstante, todavía muchas mujeres consideran que presentarse en casa de su pareja y desnudarse es suficiente, porque siempre lo ha sido, del mismo modo que los hombres se sienten obligados a pagar la cena o las copas. Ambas asunciones se contradicen con nuestras necesidades sociales, políticas y personales de la actualidad, explica Gordon, y debemos intentar erradicarlas.
Si las mujeres quieren tener un sexo gratificante para ambas partes, deben participar en igualdad de condiciones.
No esperes demasiado de una noche de sexo esporádico
Comenta Gordon que el estereotipo existe por algo: las mujeres son más posesivas que los hombres, porque desde la Antigüedad –según explica este profesor– las mujeres han dependido de los hombres para sobrevivir. Así, muchas mujeres se avergüenzan de decir que han tenido relaciones sexuales con un hombre sin que eso signifique nada más. Tienden a adornar de magia la situación y a insistir en que la relación prospere, aún a raíz de una noche de sexo esporádico.
El consejo de Gordon es tajante: si un chico no quiere volver a verte después de un encuentro sexual, sigue adelante. Intentar perseguir a un hombre que no quiere estar contigo es una pérdida de tiempo, energía y autoestima.
Sé creativa, atractiva y segura
La belleza poco tiene que ver con la imagen que la publicidad y las películas actuales nos intentan vender, y en la intimidad todos tenemos encantos y atractivos que podemos explotar. Los hombres consideran atractivas a las mujeres seguras de sí mismas, al margen de su talla o de sus rasgos faciales. No se trata de llevar a su último término el tópico de que la belleza está en el interior, sino de recordar que la actitud, la pose, los movimientos, el peinado o el olor son también exteriores, e influyen mucho. Si estás segura de tu atractivo personal, podrás preocuparte sólo de disfrutar.
Déjate querer
Finalmente, Gordon termina recordando que, al fin y al cabo, la intimidad, la confianza, la seguridad y –claro– el amor son los ingredientes que más fielmente garantizan una relación sexual plenamente satisfactoria. Por tópico que suene.

martes, 11 de marzo de 2014

¿Por qué lo llaman amor cuando no quieren decir eso?


Me debo a mis principios. Por eso, no he dejado de pensar en todos aquellos que me visitan día a día y por supuesto, los que se enganchan a mí noche a noche.
 
Me sorprende y a la vez me da mucha fuerza para seguir escribiendo cuando leo en mi correo mensajes de toda índole. Gracias a vosotros esta pequeña habitación está disponible para su uso y disfrute.
 
Puedo suponer que las fiestas han pasado como otras cualquiera. Espero que no hayáis perdido el tiempo. 
 
Como regalo de reyes os puedo decir aquello que estáis deseando leer, pues bien, si durante estas fiestas he tenido tiempo de algo, ha sido para pensar en esas mujeres y esos hombres que llevan una doble vida, como yo. Es lo que sucede cuando tienes que esconder un secreto, que no sabes hasta qué punto podrás soportar el no contarlo. 
 
He estado imaginándome si mi vecino, ese que me desea y a la vez no puede verme, habrá entrado alguna vez en mi rincón secreto. ¿Y si algún amigo o amiga es seguidor asiduo a mi blog? En el fondo es eso lo que tanto me gusta de todo esto, que nadie sabe quién soy yo. Incluso dudo en ocasiones de quién soy realmente. 
 
Y también he tenido tiempo para pensar en esa otra cosa que además del dinero, mueve el mundo. Sí, estamos hablando del sexo, ese todo poderoso que genera en nuestra mente un estímulo y al que reaccionamos sin más, como un canto de sirena que nos atrapa y nos dejamos llevar sin saber a dónde ni las consecuencias. ¿Qué se esconde tras esas cuatro letras y qué fuerza tiene sobre nosotros?
 
El amor es un sentimiento mientras que el sexo es una consecuencia de una reacción entre dos cuerpos que no necesariamente tienen que atraerse. Y muchos, para conseguir el sexo, lo camuflan bajo las otras 4 letras, el AMOR, que no tiene nada que ver con eso. 
 
¿Podemos vivir sin amor? ¿Y sin sexo? Podemos ser capaces de tener sexo con una persona que no queremos, incluso con un desconocido, pero sin embargo, ¿seríamos capaces de querer a alguien y no tener sexo con él? Muchos dicen que el sexo es el cúlmen en la pareja, pero si hablamos de personas que ni siquiera se conocen, ¿estamos hablando de que en el fondo hay algo más allá que es lo que nos atrae hacia esa persona y no a otra?
 
Sin ir más lejos, hace cuestión de unas semanas él se cruzó conmigo. Entre los paraguas y las bolsas llenas de buenos propósitos no me vio, sin embargo, el corazón se aceleró. Cuando sigo viendo su coche allí aparcado me arreglo el pelo y me humedezco los labios, pensando que me puede ver. También pienso en esas tardes lluviosas que pasábamos abrazados mientras el ruido de la lluvia de fuera nos invitaba a olvidar el tiempo. Y sus palabras todavía retumban en mi cabeza como si cada noche fuera la primera, como si nunca se hubiera ido, como si todavía una llamada a media noche me dijera que sus manos van a recorrer mi cuerpo y que sus labios besarán apasionadamente los mios otra vez.
 
Los días así, tan lluviosos y fríos, en los que apetece estar sentada en la cama, tapada con una manta, con el portátil sobre las rodillas y con una copa de vino... No puedo olvidarle y menos cómo me derretía en sus manos, la forma en la que me miraba... Y ahora me encuentro sola, otra vez, esperando la llamada del otro, del que quiero. ¿O no? ¿Es que yo también lo llamo amor, cuando en realidad a quien hecho de menos es el Sexo? 
 

lunes, 27 de enero de 2014

Diez errores que las mujeres deben evitar al hacer el amor.

“Nadie es perfecto” dice el viejo dicho aunque a veces es importante buscar la perfección. En lo que a sexo se refiere es bueno estar bien preparadas, pues sino el momento pierde el encanto y transforma en una tortura para ti o tú pareja. Para que ello no ocurra hay que evitar algunos errores. Acá van los diez más frecuentes.


1. Sentirte avergonzada. El sexo es una actividad normal. Muestra abierta a las nuevas experiencias que él te propone. Hasta que no pruebes no sabrás si te gustan o no.

2. Apegarse a la rutina. No establezcas una agenda para hacer el amor. Sé espontánea y busca salirte de la rutina, en cuanto a horarios, lugares y posturas. Algunos tips que siempre funcionan para escapar de lo diario: ambientar la habitación (con velas y música), usar lencería sugestiva o un juguete sexual.

3. Comparar su físico con el de tus ex. Quizás su miembro no tenga las mismas proporciones como otros que conociste pero… ¡no se lo digas! Las comparaciones no deben ser motivo de conversación mientras hacen el amor.

4. Adoptar una actitud pasiva. Aunque a muchos hombres les gusta llevar la voz de mando no todos son así. A otros también les gusta saber que están copulando con un ser vivo. No está mal que a veces tomes la iniciativa o que demuestres tu excitación, eso lo motivará aún más a él.

5. Mostrarte enfadada o decepcionada si no logra la erección. Él, como tú, es un ser humano y no un consolador siempre listo para satisfacer tus deseos. Es común que eso le sucede a los hombres y más si se sienten presionados.

Ten en cuenta que su período refractario es más largo que el de las mujeres. No le pidas un segundo plato si él aún no está listo. Si estás en tú ciclo menstrual infórmaselo antes, pues podría ser que no le guste hacerlo en esas circunstancias.

6. No dejarse llevar, estar con la cabeza en otra parte. A la hora del sexo los problemas del trabajo, la familia y las deudas quedan a un lado. Tampoco te obsesiones por alcanzar el orgasmo junto con él. Es normal que los dos tengan tiempos diferentes. Tampoco finjas el orgasmo, él podría darse cuenta y decepcionarse.
Además, eso te serviría para salir del paso una vez ¿y después? Lo mejor es que hablarlo y buscar la forma que te resulte más placentera. 

7. Olvidar el juego previo. Que los hombres disfrutan sólo con la penetración es un mito. Tomate tú tiempo para acariciar su miembro. Y, a menos que él te lo pida, no se lo estrujes como si se trataran de juegos quita-estrés.

8. Utilizar juguetes sexuales o pornografía sin consultarle. Si no hay suficiente confianza puede que se ofenda al interpretar que su cuerpo no es suficiente satisfacción para ti.

9. Lamentarse de lo mal que te va. Concéntrate en el aquí y ahora, se supone que vas a pasar un rato fenomenal que te va a hacer olvidar de todo. Cuando todo termina no salgas como loca a recoger la ropa del piso o a limpiar lo que se ensució. Se perderá toda la magia. A menos que estén consolidados no le hables del futuro.

10. Mostrar inseguridad o complejos de último momento. Si ya calentaste el asunto hasta llegar a estar los dos a solas en una habitación, ahora asume las consecuencias. No darás buena imagen si sales escapando.

Fuente: tuguiasexual.com